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de la Parra. Memorias de mamá Blanca
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Una voz exquisita nos introduce a un mundo idílico: El de la infancia de una niña de principios de siglo en una hacienda venezolana. Todos los elementos de ese mundo son atractivos y llenos del encanto de lo que se está apenas descubriendo, incluso los feos y tristes; pero no es esto lo que hace delicioso a este libro: Es la forma en que la autora en ningún momento se permite (nos permite) mirar las cosas sin una gota de cálido humor, de afectuosa y discreta ironía.
Blanca Nieves, la tercera de las niñitas por orden de edad y de tamaño, tenía entonces cinco años, el cutis muy trigueño, los ojos oscuros, el pelo muy negro, las piernas quemadísimas de sol, los brazos más quemados aún, y, tengo que confesarlo humildemente, sin merecer en absoluto semejante nombre, Blanca Nieves era yo. |