Todos conocemos la historia de La Torre de Babel, ese edificio mítico (existiese o no) donde nacieron las lenguas, y desde donde se dispersaron los hombres.
Se alude también para nombrar una confusión máxima. Aunque claro, no es lo mismo una confusión cualquiera que ésta, la de un edificio en que se cruzan las más diversas lenguas y desde donde se proyectan a través de todo el mundo.