.
El primero de lor románticos ,
Karl Maria von Weber (1786- 1826), fundador de la ópera nacional alemana , fué también un concertista de
piano de gra valer que abandonó prematuramente la profesión de virtuoso, no por haber dejado de alcanzar grandes éxitos , sino porque su doble carrera teatral, de compositor y de director, no le dejaba tiempo disponible para otra actividad. De todos modos , sus obras pianísticas no pueden dar una clara idea de su manera de tocar: nerviosa, brilante, caprochosa, embellecida con una sensibilidad expresiva como pocos pianistas han alcanzado. Al lado de
Weber , encontramos los nombre de
Felix Mendelssohn-Bartoldy (1809-1847) y de
Robert Schumann (1810-1856)- En la carrera poliédrica y meteórita de Mendelssohn, la actividad del pianista ocupa una gran parte. De Schumann, sabemos que habia iniciado una brillante actividad de concertista, truncada más tarde por un desafortunado percance, que se ocasionó en un dedo. Pero tuvo como compañera de arte y de vida , a la más grande pianista del siglo pasado:
Clara Wieck (1819-1896), quien después de la muerte de su esposo , dedicó integramente su incansable energía y su admirable talento de ejecutante en la difusión de aquella obra de arte. Poco antes de
Wieck, otra mujer había obtenido grandes éxitos, dejando un nombre de sólida fama:
Marie-Félicite-Denise Mooke (1811-1875), esposa del célebre constructor de pianos,
Camille Pleyel. Fué discipula de
Mocheles y de
Kalkbrenner, Chopin tuvo por ella una gra admiración.