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| Como si tuviera el cielo en las manos / cuando por las noches suelo acariciar / la cabeza tierna de mi santa madre / y así me quisiera por siempre quedar / cuando yo la veo silenciosamente / cruzar los rincones del humilde hogar / y ocultar su cara repentinamente / es por una pena que la hace llorar. / / Pasamos la vida buscando una dicha, / buscando pasamos mil cosas tal vez. / Es un pedacito de cielo su cara / que está a nuestro alcance y que se nos va, / de qué vale entonces llorarla y nombrarla / si ya hemos perdido la felicidad. / / Cada vez que veo pasar a mi lado / los cabellos blancos de alguna mujer / pienso en esos niños, los abandonados, / que no han conocido su madre al nacer. / Venero a la mía de cabellos canos / bendigo su nombre al pie del altar, / cada beso suyo es cielo en las manos / el cielo de un beso que no he de olvidar. |
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| Added
on Jan. 3 2008 |